En Colombia, en un día cualquiera, es recurrente escuchar en la radio y ver en las noticias posibles casos de corrupción a nivel local, departamental y nacional. También es habitual escuchar anuncios de investigaciones exhaustivas que prometen llegar hasta las “últimas consecuencias” y llevar a la cárcel a todos los responsables. Sigue siendo habitual que, al abordar estos temas, los ciudadanos imaginemos que este es un fenómeno que se presenta en escenarios y niveles de poder que involucran exclusivamente a políticos y otros funcionarios públicos.

 

Estas prácticas corruptas (que nos indignan temporalmente) afectan significativamente el país, y, en consecuencia, a cada uno de los colombianos (de manera permanente). Según cifras oficiales de la Contraloría General de la Nación, cada año se pierden 50 billones de pesos por la corrupción, lo que se reduce en 4.1 billones de pesos al mes, 138 mil millones de pesos al día y 5.700 millones de pesos por hora.

 

¿Conoce a alguien que eventualmente omite una luz roja (o amarilla) del semáforo?

¿Ha visto personas que ingresan sin pagar a los sistemas de transporte de la ciudad?

¿Alguna vez le han pedido, o ha ofrecido, comisiones para ganar un negocio?

¿En el colegio alguna vez copió de uno de sus amigos la tarea u alguna de las respuestas de un examen?

Estas, y otras conductas, también son corruptas y cada uno de nosotros podría estarlas presenciando o cometiendo al interior de su familia, de su trabajo o en otras situaciones del día a día.

 

Con el objetivo de concientizar a un mayor número de personas de la importancia de combatir la corrupción desde su rol como ciudadanos, Constructora Bolívar aunó esfuerzos con la Red Universitaria Anticorrupción – REDUVA (Ganadores Premio Social Skin 2019) para implementar un programa que se denominó, en esta oportunidad, ENCONJUNTO a lo bien. La iniciativa de educación experiencial le apuesta a la transformación individual en el actuar de cada participante, a través del fortalecimiento de valores que combaten la corrupción, de tal forma que se genere un impacto social en la cultura del país en el mediano y largo plazo.

 

El método experiencial usado, permite vivenciar los valores en cuestión; desarrolla el pensamiento crítico y empodera a los niños como agentes y generadores de cambio.  Además, las diferentes estrategias empleadas generan un compromiso personal, al fomentar la práctica específica del valor aprendido por medio de la tarea individual; así la sesión no se queda solo en el saber sino también en el hacer.

 

ENCONJUNTO a lo bien reunió durante la primera semana del mes de diciembre a a 147 niños en nuestras urbanizaciones Parques de Bogotá (Bosa) y Parque Campestre (Soacha).

Estos niños y niñas, hijos de nuestros clientes de conjuntos residenciales de vivienda de interés social, entraron a hacer parte del grupo de niños entre 10 y 17 años que han hecho parte del programa ideado por la REDUVA y que se ha implementado, entre otros en: el Gimnasio Campestre Los Sauces, en el Gimnasio Campestre Reino Británico y el Barrio Bosque Calderón; logrando que los niños y niñas cambien la forma de comportarse se genere un mayor sentido de pertenencia por el país y se conviertan en agentes de cambio, que influencien e impacten positivamente su comunidad mediante la práctica de valores que aporten de primera mano a la lucha contra la corrupción.